Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Cinema. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Cinema. Mostrar tots els missatges

dilluns, 28 de març del 2016

El cuento de la princesa Kaguya (Isao Takahata, 2013)

Veinticinco años después de su obra maestra “La Tumba de las Luciérnagas”, Isao Takahata, ya un venerable octogenario, lo ha vuelto a hacer. Ha creado una obra intemporal sobre la vida y la muerte, una maravillosa película de animación, de una animación exquisita, simple y sensible, artesana, sin efectismos, una animación que va calando al espectador desde el primer minuto, desde esa luminosa rama de bambú que se abre para presenciar el milagro del nacimiento.
El cuento de la princesa Kaguya narra las vicisitudes de una princesa desde su más tierna infancia hasta su regreso al mundo de donde proviene. La historia se divide en dos partes bien diferenciadas. La primera abarca la etapa infantil de la protagonista, en la cual priman la vida dentro del núcleo familiar y las relaciones con los aldeanos, siempre en un entorno de humildad y cercano contacto con la naturaleza, una naturaleza que se nos muestra viva, radiante, luminosa.
En la segunda parte la niña deberá asumir su condición de princesa y trasladarse a la ciudad, abandonando así sus amigos, su amada naturaleza y su infancia. El anhelo de esa infancia, de ese íntimo contacto con lo que le rodea, perdido por los protocolos y tradiciones impuestas debido a su nuevo estilo de vida, marcan esta etapa, así como todo lo que supone la adultez, las responsabilidades, las tomas de decisiones, las injusticias. Esto es algo exportable a cualquier contexto y condición a lo largo de la historia, lo que pienso hace de esta película una obra intemporal pese a tratarse de un cuento del siglo X sobre una princesa (El cuento del cortador de bambú). Lo mismo pasa en su final, marcado por el sentimiento de no haber podido concluir en la tierra muchas cosas pendientes, de no haber amado mucho más, y sobre todo del dolor que significa la despedida de los seres queridos.
Con una delicadeza y sensibilidad absolutas, tanto por el reflejo de los sentimientos de los personajes en el trazo, tanto por la como siempre espléndida banda sonora de Joe Hisaishi, El cuento de la princesa Kaguya le sirve de pretexto a Takahata para hablarnos de lo que supone vivir en este mundo. Una película adulta y para adultos, una obra de arte a la altura de las más grandes directores del séptimo arte, que lastimosamente les quedará grande a los que busquen entretenerse con dibujos animados que divierten con piruetas en tres dimensiones, y pasará por lo tanto inadvertida a gran parte del público.


diumenge, 9 d’agost del 2015

La Eternidad y un Día (Theo Angelopoulos, 1998)


Alexander (Bruno Ganz) está llegando al final de su camino, un final que no consiste en vaciar la casa, cerrar la puerta y listo, sino todo lo contrario. Uno debe atar todavía muchos cabos sueltos antes de partir, uno se deja muchas tareas por terminar, muchos recuerdos que merecen ser analizados aún, uno debe todavía ayudar a que el mundo sea un lugar un poco mejor, y sobre todo uno se deja muchas ganas de vivir. ¿Cuanto tiempo le queda a Alexander para intentar acabar su obra? La eternidad y un día.

Obra fundamental en la filmografía de Theo Angelopoulos, que nos habla de como el ser humano afronta la proximidad de la muerte desde un punto de vista humanista.

La película arranca en el inicio del último día de la vida se Alexander, escritor que deja una obra inacabada por no encontrar las palabras adecuadas para su final. Durante ese día conoce a un pequeño inmigrante Albanés, a quién decide ayudar. Dos personajes unidos por un destino incierto, los dos tienen miedo a lo que les depara el futuro, pero en estados vitales completamente distintos, dos personajes que se complementan y se comprenden mutuamente, el niño decide venderle palabras a Alexander para que éste acabe su obra, mientras que Alexander intenta que el chaval pueda salir adelante en el hostil mundo en el que le ha tocado vivir.

Cabe destacar el uso de la música (con el melancólico tema recurrente de Eleni Karaindrou), la fotografía y los flashbacks, los cuales se integran perfectamente en los largos planos secuencia en los que Alexander viaja al pasado. Un pasado marcado por la luminosidad, el sol, el blanco de las casas de Grecia y del vestido de su mujer, que contrasta con el permanente paisaje gris y neblinoso del presente.

En definitiva maravillosa película, profunda, bella y poética, eso si para los amantes del cine pausado de Theo Angelopoulos.

dijous, 10 de gener del 2013

César debe morir (Paolo Taviani / Vittorio Taviani, 2012)

En plena era digital nos llega una demostración de como una buena idea y una dosis de talento resulta mucho más enriquecedor que miles de efectos digitales metidos con calzador.
Los hermanos Taviani han creado una interesantísima fusión entre drama carcelario y obra teatral de Shakespeare con este César debe morir, realizada además con actores del propio centro penitenciario de Rebibbia.
La película muestra los esfuerzos realizados por un grupo de presos para representar la obra Julio César, de Shakespeare, una trama para asesinar al emperador romano por parte de sus inmediatos colaboradores.
Con ese pretexto se nos muestran pinceladas sobre la personalidad de los actores, su relación entorno a su condición de presos, sus técnicas de interpretación, su compromiso con la obra, y su amor, descubierto o no bajo el techo penitenciario, al arte.
Los Taviani utilizan algunos recursos que suman interés a la obra, como el uso del color o el blanco y negro según la situación. Además con la excusa de unas obras en la sala de espectáculos de la prisión, usa los escenarios reales de la penitenciaria para los ensayos de la obra, lo que da pie a unos más que interesantes planos en zonas como el patio, los pasillos carcelarios o incluso las celdas.
Como punto negativo se hecha en falta un poco más de profundidad en los perfiles psicológicos de los presos y su relación con el arte o la falta de libertad. Es algo que sí se muestra, pero sin sacarle todo el partido que se hubiera podido.
Aun así una de las películas más interesantes de este año, muy recomendable. 

dissabte, 1 de desembre del 2012

La rubia fenómeno (Geroge Cukor, 1953)


Espléndida película que reflexiona sobre la importancia de la fama, y sobre los medios para conseguirla, como la publicidad y la destrucción de la propia dignidad. Un tema que si ya preocupaba en los años cincuenta, no ha hecho más que empeorar a lo largo de los años, lo que da al trabajo de George Cukor una frescura no siempre mantenida en los clásicos Hollywoodienses.
Gladys (Judy Holiday) viaja a Nueva York para cumplir su sueño, ser famosa, pese a carecer de dinero y talento. Decide entonces alquilar un cartel publicitario gigante para escribir su nombre y al menos poseer cierta efímera fama. Las circunstancias y la suerte harán que esa fama ascienda de manera exponencial  gracias al mundo publicitario y a la televisión.
Destacables las actuaciones de Judy Holiday y Jack Lemon (su compañero sensato encargado de avisar del éxito a cualquier precio), en una de sus primeras apariciones cinematográficas. La película transcurre en forma de comedia ágil y entretenida, dejando las relaciones sentimentales de los protagonistas en un segundo plano y centrándose en los aspectos comentados anteriormente. El resultado es una obra bastante redonda, que a parte de divertir hace pensar un poquito, lo cual siempre viene bien.



dijous, 12 d’abril del 2012

El viaje de Chihiro (Hayao Miyazaki, 2001)

Es difícil establecer como su mejor trabajo a un autor que firma como obras maestras a casi todas sus películas, pero El viaje de Chihiro en mi opinión llega un poco más lejos que otras obras redondas como La princesa Mononoke o El castillo en el cielo. Miyazaki no solo ofrece un apartado técnico impecable con una historia entretenida y emocionante. El viaje de Chihiro va un poco más allá, algunas de sus imágenes poseen un magia embriagadora (véase por ejemplo el viaje en tren o la limpieza del dios pestilente), y los elementos mitológicos así como la complejidad del argumento y sus personajes hacen que cada revisión de la película sea una nueva experiencia.
Chihiro se pierde en un mundo lleno de seres estrambóticos y es secuestrada por la bruja Yubaba, además sus padres son convertidos en cerdos por la misma y debe deshacer dicho conjuro. Esta surrealista historia representa en el fondo el esfuerzo personal de una niña para superar su etapa infantil y evolucionar hacia la adolescencia. Chihiro aprende durante esta andadura el valor de la amistad, a trabajar para conseguir sus objetivos y a luchar por sus seres queridos sin renunciar a ella misma, algo que todo ser maduro debe asimilar en un momento u otro en su etapa previa a la adultez.
Si bien la película es apta para todos los públicos y edades, ciertamente entra dentro de las obras “adultas” de Miyazaki, y la disfrutaran mucho más personas a las que entre bien la fantasía y sean capaces de dejarse llevar por este mundo un poco incomprensible a veces. Sin duda un regalo para los sentidos y en definitiva una película imprescindible para todos los amantes de la animación.

dimarts, 10 d’abril del 2012

El lado oscuro del corazón (Eliseo Subiela, 1992)

Película sin más pretexto que homenajear a tres grandes poetas sudamericanos, Oliverio Girondo, Mario Benedetti y Juan Gelman, además de la poesía en general. Igualmente la propia película se expresa ella misma como tal, puesto que además de las constantes citas poéticas, abundan planos preciosistas y escenas con importante fantasía lírica.
Eliseo Subiela utiliza como argumento las vicisitudes de un joven soñador (Darío Grandinetti, el cual hay que decir que recita de forma sublime), romántico e incomprendido (como no podría ser de otra manera). Un personaje que busca el amor verdadero, que habla con la muerte y que recita poemas a las prostitutas o los intercambia por bocadillos. Alguien quien más que vivir de la poesía (algo complicado hoy en día), hace de ella su forma de vida. Un recurso un poco exagerado pero que viene ni pintado para expresar toda la carga poética del film, por lo que podemos decir que consigue su propósito de manera acertada, transmitiéndonos tanto entretenimiento como poesía para el goce del espectador.
Apta solamente para almas poéticas y soñadores en general.





Dicotomía incruenta (Oliverio Girondo)

Siempre llega mi mano
más tarde que otra mano que se mezcla a la mía
y forman una mano.
Cuando voy a sentarme
advierto que mi cuerpo
se sienta en otro cuerpo que acaba de sentarse
adonde yo me siento.
Y en el precise instante
de entrar en una casa,
descubro que ya estaba
antes de haber llegado.
Por eso es muy posible que no asista a mi entierro,
y que mientras me rieguen de lugares comunes,
ya me encuentre en la tumba,
vestido de esqueleto,
bostezando los tópicos y los llantos fingidos.

divendres, 9 de març del 2012

Shame (Steve McQueen, 2011)

Shame es una de esas películas arriesgadas, de las que se ruedan unas pocas al año hoy en día. Gran parte de ellas caen por su propio peso por inconsistentes o pretenciosas, pero éste no es el caso. Steve Mcqueen consigue a base de talento, y ayudado por un convincente Michael Fassbender, un original retrato tratado con el ritmo y la delicadeza necesaria para no caer en esteriotipos ni sentimentalismos, para no aburrir ni llevar una historia de estas características a la vulgaridad.
El guión gira entorno a Brandon, un acomodado soltero con problemas de adicción al sexo y la pornografía, que recibe la visita de su hermana (Carey Mulligan). Éste acontecimiento hará trastocar su vida diaria y en consecuencia un replanteamiento general se su existencia.
El argumento por lo tanto, implica escenas explícitamente sexuales, de las cuales no huye en ningún momento el director, pero transmitidas de una manera en que más bien nos producen preocupación o incluso angustia. Claramente éstas son las sensaciones buscadas para el espectador para reflejar los problemas del protagonista, y de ahí radica el principal acierto para mi en la realización de este film. Además otras escenas no sexuales transmiten igualmente angustia de forma elegante y contundente, como la del intento de suicidio o la marcha de footing por las calles de Nueva York.
Estamos por lo tanto ante una buena película sobre los problemas de soledad e incomunicación de la sociedad actual, contados de una forma original, puesto que no se centra en aspectos sociales ya tratados mil veces en el cine, como las drogas, la prostitución o la violencia, sino en la necesidad de sexo para suplir carencias de afecto o incapacidad para construir vínculos afectivos.

dimecres, 7 de desembre del 2011

Nosferatu, vampiro de la noche (Werner Herzog, 1979)

Werner Herzog homenajea a Murnau en este remake del Nosferatu clásico, basado en la novela de Bram Stoker. Lo homenajea, pues una de las virtudes de la película es saber mantener el clima misterioso, angustioso y romántico de la original sin cambiar la historia (mantiene incluso muchas secuencias casi iguales), pero consiguiendo una personalidad propia. Klaus Kinski interpreta a un Nosferatu bien caracterizado a imagen y semejanza del de Murnau, y transmite sensaciones de soledad melancólica y monstruosidad combinadas adecuadamente. Su instinto de depredador contrasta con en su faceta de bicho raro torturado por su condición. Frases como, “Me gusta la oscuridad y las sombras, donde puedo estar solo con mis pensamientos” o “La muerte no es lo peor, es mucho peor no poder morir”, son un buen ejemplo de ello.
Evidentemente las diferencias técnicas respecto al film original son abismales, y afortunadamente éstas se utilizan para poner énfasis en la ambientación del clásico sin desdibujar su espíritu. Prueba de ello son una banda sonora muy acertada y una fotografía con unas tonalidades acordes con el ambiente malsano que impera en todos los escenarios.
Si a todo esto añadimos las particulares pinceladas de Herzog, nos encontramos con una versión más que recomendable, que va a aportar al espectador conocedor del clásico una nueva visión, aún sabiendo en todo momento todo lo que va a ocurrir, y va a gustar a quienes se acerquen por primera vez a ésta obra.

dilluns, 31 d’octubre del 2011

El Ilusionista (Sylvain Chomet, 2010)

Ternura i detallismo, son las dos principales cualidades de El Ilusionista, ternura por la forma de narrar la sencilla pero entrañable historia de Tatischeff i Alice, detallismo en el dibujo, cada plano es una delicia visual, los pintorescos personajes, los paisajes, las ciudades, las calles, uno a veces no sabe donde mirar en la pantalla y tiene la sensación de que a cada cambio de imagen se ha perdido algo. La historia en si sería desgarradoramente nostálgica si no fuera por las divertidas caracterizaciones (no solo de los personajes principales, sino más incluso de los secundarios o simples extras animados) y los gags al estilo Jaques Tatí, algo lógico si tenemos en cuanta que el guión lo escribió él (con guiño incluido de la película Mi Tío).
La película esta ambientada básicamente en escocia, en un pequeño pueblo primero, y en la bonita ciudad de Edimburgo después, la recreación de dichos ambientes en los años cincuenta es una auténtica maravilla, dando una impresión poética y melancólica de los mismos, acorde con las vivencias de los personajes.
Tatischeff es un veterano ilusionista que se gana la vida como puede viajando y actuando con sus números de cartas y conejos sacados de la chistera, entre otros clásicos. En un pueblecito escocés, lugar acogedor y en donde todavía no se ha perdido el interés por ver a un ilusionista, conoce a Alice, una joven camarera sin familia. Alice todavía cree en la magia, lo que le hace sentir una inmediata admiración hacia él. Ella decide seguirle a Edimburgo, donde se harán mutua compañía. El argumento a partir de ahí recuerda mucho al Candilejas de Chaplin, con el mismo ambiente de artistas en declive y el contraste entre el viejo incomprendido por un mundo moderno que ha perdido la ilusión por la magia y la joven inocente que poco a poco irá abriendo las alas y ya no necesitará la protección y los cuidados de un hombre mayor.
El filme transcurre con muy pocos diálogos, de una forma muy visual, y con una excelente música de acompañamiento. Un placer para los aficionados a la animación clásica, donde una mezcla adecuada entre humor y nostalgia dejan al espectador blandito y con ganas de saber más sobre las vivencias futuras de los dos protagonistas, sobre todo tras ese espléndido final.

diumenge, 23 d’octubre del 2011

El árbol de la vida (Terrence Malick, 2011)

Lo primero que llama la atención de El Árbol de La Vida dejando a parte aspectos argumentales, es su asombrosa belleza en cada uno de los planos, su preciosista y delicada manera de mostrar las imágenes. Malick utiliza lenguaje visual para transmitir emociones de una manera que poquísimos realizadores serían capaces de conseguir hoy en día, e incluso me atrevería a decir a lo largo de la historia. La ternura con la que se muestran imágenes de la infancia, o la sensación de grandeza en las distintas secuencias del universo y la madre tierra son un buen ejemplo de ello. La música acompañante destaca igualmente, acrecentando aún más las percepciones descritas.
Pero El Árbol de La Vida es mucho más que una bonita sucesión de planos, pues es una película que refleja la vida misma, la muerte, la naturaleza, nuestra relación con el universo y con nuestra fe. Respecto a esto último, si bien es cierto que la película tiene una clara ideología religiosa, y concretamente cristiana, no hace alegoría de ello en ningún momento, de manera que el espectador puede conectar plenamente con la historia sin sentirse ideológicamente desconectado, o al menos esa fue mi impresión.
La trama gira entorno a una familia en la América de los años cincuenta, formada por padre, madre y tres hijos. La relación entre los miembros de la familia y la asimilación de la muerte de uno de los hijos es el pretexto que usa Terrence Malick para elaborar este poema sobre la vida de de ciento treinta y ocho minutos de duración.
Dicho este último, es fácil de entender que esta obra resulte un auténtico suplicio para los que entiendan el cine como un entretenimiento para no pensar en otras cosas, y una delicia para los amantes del séptimo arte entendido como eso, un arte.
Obra maestra que el paso del tiempo pondrá sin duda en su sitio.

dilluns, 10 d’octubre del 2011

Somewhere (Sofia Coppola, 2010)

Somewhere es una película que cuenta pocas cosas pero las cuenta bien, al ritmo adecuado para mostranos a los personajes, sus sentimientos, su relación con el mundo que los rodea. Sofia Coppola no cae en el error de lanzar una sucesión de imágenes y situaciones estereotipadas e impactantes sobre la vida de una estrella de cine. Sino que lo hace desde los detalles, desde el intimismo, desde la a menudo curiosa cotidianidad de un famoso, dejando que las imágenes hablen por si solas.
Johnny Marco, un popular actor de Hollywood, mantiene una vida que en principio sería la envidia de muchos de nosotros. Viaja por todo el mundo promocionando sus películas, espectaculares mujeres le esperan a la puerta de su casa (un impersonal hotel) y posee un precioso Ferrari y todo tipo de bienes materiales. Sin embargo un vacío existencial planea sobre él, como se intuye en cada una de las secuencias, tanto las que muestran sus quehaceres profesionales como las más familiares (exceptuando quizás aquellas donde su hija le acompaña). Ese vacío es algo que ya se vislumbra desde la significativa primera escena, en la que Johnny da vueltas circulares con el coche en medio de la nada. El resto de la película profundiza ese mismo tema, estirándolo quizás un poco demasiado, pero con el suficiente estilo para impedir llegar al tedio o al desinterés en ningún momento.
En definitiva una buena reflexión no ya solamente sobre la vida supuestamente espléndida de las súper estrellas, sino sobre lo que puede dar sentido a nuestras vidas en comparación a lo que es simplemente superfluo.

dimarts, 16 d’agost del 2011

Repulsión (Roman Polanski, 1965)

Repulsión es todo un ejemplo de como crear un clima propicio para producir angustia en el espectador. La película avanza poco a poco, a ritmo pausado, utilizando cada vez más recursos de terror psicológico (aunque explícito incluso, en la parte final). Por ejemplo se nos van mostrando pequeños detalles al principio ciertamente inquietantes o desagradables, que si bien pudieran pasar como anécdotas, denotan ya cierto desequilibrio. El perfil mental de la protagonista (una estupenda y enigmática Catherine Deneuve) se va destapando a lo largo de la película, aunque nunca de manera evidente, lo cual te hace mantener a la cabeza en funcionamiento todo el tiempo.
Por si aún quedan dudas al final, la última secuencia, espléndida en su ejecución, esclarece bastante los hechos, a mí personalmente me produjo un largo y pronunciado escalofrío.
Carol una chica sensible y miedosa, vive con su hermana y trabaja en un esteticista. Apenas sale de casa si no es para ir al trabajo, aunque debido a su belleza a menudo es cortejada por hombres a los cuales siempre rechaza. A raíz de las vacaciones de su hermana, deberá quedarse sola en el piso durante varios días, todo un reto para afrontar sus temores.
El mayor acierto de Polanski radica en saber trasladar dichos temores al público, ademas de recrear un clima asfixiante y angustioso que harán las delicias de los aficionados al género.

dijous, 19 de maig del 2011

Los corceles de fuego (Sergei Parajanov, 1964)

Los corceles de fuego, también conocida como La sombra de nuestros antepasados olvidados, es una de esas joyas medio enterradas que uno descubre escarbando por ahí, ya sea por casualidad o por recomendaciones de cinéfilos expertos en rarezas. Parajanov es seguramente uno de los genios cinematográficos menos conocidos, ya sea por su poca producción (condicionada por su exilio a Siberia por parte de las autoridades soviéticas), su nacionalidad, o por su estilo extremadamente personal y en poca sintonía con los estándares comerciales.
Y es que el calificativo de joya no puede ser más acertado, pues estéticamente nos encontramos con una belleza apabullante en cada uno de los fotogramas. La cámara de Parajanov muestra colores de una viveza inusual cuando es necesario, o se torna gris cuando la escena lo requiere. La cámara gira, sube, baja, camina, se mete entre zarzales, sobrevuela los tejados, o simplemente se queda estática si es necesario. El folclore representado en pantalla contribuye a la sensación de estar viendo una obra de arte, junto con la poética puesta en escena que acompañan todos los episodios de la película.
Ciertamente el argumento de la misma peca de sencillez, algo poco importante cuando nos entra algo por la vista con tanto esplendor, aunque un inconveniente para los que busquen algo más.
La historia cuenta las vivencias de Iván, habitante de un antiguo pueblo con una cultura ya casi extinguida, en la zona de los Cárpatos. El guión gira entorno al amor entre Iván y Marichka, pertenecientes a familias enfrentadas y que se aman desde niños.
La recreación de dicha cultura, sus fiestas, bodas, entierros, oficios, música, junto con la virtuosa fotografía en todos los planos, hacen la visión de esta obra toda una experiencia, única e imborrable en la memoria.

dimarts, 17 de maig del 2011

Las noches de Cabiria (Federico Fellini, 1957)

Cabiria es arrojada al río por su novio para robarle el poco dinero que lleva encima. Con esta secuencia al inicio de la película se nos muestra claramente el contexto de la misma, enmarcada en la etapa neorealista de Fellini, donde subsistir es la principal tarea de los habitantes del extrarradio en las grandes ciudades.
Cabiria es una prostituta que vive en las afueras de Roma, en medio de un descampado, aunque tras mucho sacrificio ha conseguido construirse un hogar y sueña en tener algún día una vida mejor. Su carácter inocente pero temperamental y valiente la lleva a vivir situaciones de lo más variopintas, las cuales se nos van mostrando durante la película. Todas ellas están narradas de forma magistral, mezclando momentos de ilusión y de desesperanza, así como situaciones cómicas o dramáticas. A ello contribuye decisivamente la memorable y espectacular actuación de Giulietta Masina, que le da toda la personalidad y todos los matices necesarios al personaje.
Entre las numerosas escenas destacables, como por ejemplo el encuentro con el rico y famoso actor, o la entrañable sesión de hipnosis, sobresale sin duda toda la parte final, una conclusión tan descarnada y cruel como poética y esperanzadora, me atrevería a decir uno de los mejores finales de la historia del cine.
Fellini realiza una vez más un retrato social y un trabajo lúcido, emotivo e impecable artísticamente, una continua experiencia sensorial e intelectual para el espectador.
Obra maestra de principio a fin.

dimecres, 11 de maig del 2011

La strada (Federico Fellini, 1954)

La Strada se enmarca aún, a diferencia de posteriores obras de Fellini, dentro del neorrealismo, como reflejan sus escenarios exteriores poblados por clases desfavorecidas de la sociedad italiana en la posguerra. En ese contexto destacan sus dos personajes principales, en cuya caracterización y magnífica interpretación recae la mayor parte del interés de la película. Tanto Anthony Quinn, el rudo Zampanó, como Giulietta Masina, la inocente Gelsomina, bordan sus papeles hasta el punto de engancharnos con la historia desde el primer minuto.
Gelsomina es vendida como ayudante por su familia a Zampanó, un feriante ambulante, que deambula de pueblo en pueblo haciendo su número de forzudo y viajando con una vieja motocicleta caravana (lo que casi convierte la película en ocasiones en una road movie). A Zampanó lo mueve básicamente su espíritu de supervivencia, y carece de cualquier capacidad de mostrar afecto o relacionarse con otras personas, en cambio Gelsomina es sencilla e infantil pero con ganas de salir adelante, tarea sumamente complicada al lado de su bruto compañero, en un mundo lleno de miseria y sin oportunidades.
Fellini consigue retratar las dificultades y penurias de los protagonistas como reflejo de la sociedad de la época, y lo consigue mediante un relato entretenido, emotivo y original, convirtiendo a la obra en un clásico imprescindible.

dilluns, 28 de març del 2011

La noche del cazador (Charles Laughton, 1955)

Hay veces en que todo se aúna para que una película se te haga interesante desde el principio hasta el final, este es el caso de La Noche del Cazador, intriga, buenas interpretaciones (Robert Mitchum, soberbio) perfecta fotografía con numerosas imágenes líricas, (inolvidable la huida por el río durante la noche), y multitud de escenas que se te van quedando en la retina por una razón u otra.
La historia gira entorno al reverendo Harry Powell , la representación del mal, un auténtico embaucador, un malo que da gusto ver en una pantalla, cínico, hipócrita y sin escrúpulos, pero que a nadie le gustaría conocer en persona.
Las almas más inocentes son manipuladas fácilmente por este ser, para descubrir sus verdaderas intenciones no hay que fijarse en sus palabras, sino en sus actos, tal y como se nos advierte en el prologo de la película (Desconfiad de los falsos profetas que se cubren con pieles de cordero, pero que en su interior son lobos furiosos. Por sus actos los conoceréis). Una advertencia sin duda más que útil y que siempre debemos tener en cuenta en nuestras vidas, plagados como estamos de vendedores de humo, seductores de medio pelo y politiquillos corruptos.
Afortunadamente siempre existen mentes más suspicaces, aún siendo infantiles, que no se fían de las apariencias y mantienen sus convicciones hasta las últimas consecuencias. El pequeño protagonista y la cuidadora de niños son el ejemplo, la representación del bien.
La batalla entre el bien y el mal se va librando a lo largo del film, a veces de una manera más psicológica, otra más física, y siempre manteniendo un alto nivel de suspense y calidad visual. Al final uno se queda con una sonrisa en la boca y la sensación de haber visto una obra redonda, entretenida a la vez que original.

dimecres, 9 de febrer del 2011

Miel (Semih Kaplanoglu, 2010)

A ritmo pausado pero constante se va desgranando la pequeña historia del pequeño Yusuf, que vive en un pequeño pueblo de la gran Turquía, un pueblo perdido en las montañas y en el tiempo.
Yusuf habla poco pero observa mucho, sobre todo a su admirado padre, que además de instruirlo parece ser la persona que mejor lo comprende.
El lenguaje de Yusuf es básicamente la mirada y el gesto, como la propuesta de Kaplanoglu, una propuesta sensible e intimista, muy visual.
Yusuf anhela un premio en la solapa que da el maestro a los alumnos más destacados. Bonito paralelismo con el director del film, ganador del Oso de Oro en Berlín por saber plasmar en la pantalla sentimientos como este.
Película para amantes de lo sencillo y auténtico, de lo natural, de ir al campo a recoger miel, de ir al colegio pisando charcos de barro, de admirar al viento azotando las copas de los árboles.

dijous, 27 de gener del 2011

Sunrise: A Song of Two Humans (F.W. Murnau, 1927)

Viendo Sunrise: A Song of Two Humans de Murnau, uno se pregunta donde ha ido a para esa expresividad, ese colosal trabajo de la imagen y de la interpretación de obras maestras del cine mudo como esta. Se echa en falta todo ello en la actualidad, mal acostumbrados como estamos a estériles guiones sazonados con trepidantes imágenes videocliperas. Friedrich Wilhelm Murnau dirigió en las postrimerías del cine mudo su primera película hollywoodiense con inmejorables resultados, utilizando importantes efectos especiales novedosos para la época y casi prescindiendo, como a él le gustaba, de intertítulos. No le hacían falta, pues era perfectamente capaz de expresar todo lo quería contar mediante imágenes.
La historia cuenta básicamente el reencuentro del amor de una pareja a punto de romperse trágicamente, con escenas tanto dramáticas y románticas como cómicas.
Imprescindible obra clásica, a la vez que intemporal e imperecedera.

dijous, 18 de novembre del 2010

Buried (Rodrigo Cortés, 2010)

Que una película con un solo actor y un solo escenario de poco más de dos metros cuadrados consiga entretener durante todo el metraje ya es suficiente razón para considerarla buena. Ese es el principal mérito de Buried(Enterrado), aunque no se queda solamente en eso, puesto que ademas consigue transmitir sensaciones como miedo o angustia de manera acertada, y de paso realizar algo de crítica y reflexión sobre el papel de las instituciones en los conflictos armados o terroristas respecto a la gente que los sufre.
Paul Conroy (Ryan Reynolds), un contratista estadounidense destinado a Iraq es secuestrado por un grupo terrorista y enterrado vivo con un teléfono móvil y poco más. A partir de entonces empezará una cuenta atrás en su lucha por la supervivencia.
Rodrigo Cortés podría haber usado algunas escenas exteriores para amenizar y descongestionar al espectador en algunos instantes, pero entonces la película se hubiera convertido en mucho más convencional y menos interesante desde el punto de vista cinematográfico, por lo que me parece muy acertada su elección a la vez que arriesgada, pese a recurrir en ocasiones (muy pocas) a algún artificio para rellenar la trama. El final es sencillamente apabullante. Recomendable para cualquier espectador que no sufra de claustrofobia.

El Eclipse (Michelangelo Antonioni, 1962)

El eclipse es una película sobre la dificultad de las relaciones humanas en el mundo moderno, cada vez más dominado por el dinero y la incomunicación, y por tanto sigue vigente su mensaje casi cincuenta años después de su estreno.
Cuenta las dificultades para amar de Vittoria (Monica Vitti), que acaba de salir de una relación, y Piero (Alain Delon), que antepone sus negocios a cualquier otro aspecto de su vida.
Antonioni usa pocos diálogos y mucho lenguaje cinematográfico de un modo que solo un maestro sabe hacer, como por ejemplo la magnífica escena inicial, en la que se palpa la tensión en el ambiente mediante miradas, gestos, y largos planos angustiosos, o como en las tomas que transcurren en la bolsa de Roma, con el estresante bullicio de brokers y hombres de negocios gritando y corriendo. Usa también elementos metafóricos, como el propio título de la película o ese edificio a medio terminar donde se citan los protagonistas en la parte final.
A todo ello contribuye la excelente interpretación de los actores, especialmente de Monica Vitti, que se come literalmente la pantalla. El argumento va avanzando sin que aparentemente ocurra gran cosa, utilizando pequeños detalles que van dejando en el espectador las sensaciones que quiere transmitirnos su creador. Esto convierte la película en apta solo para cinéfilos o espectadores que busquen algo más allá del mero entretenimiento, como en todas las obras del director italiano.
Me quedo con una frase pronunciada por Vittoria al ser interrogada acerca del compromiso de su amor, y que refleja lo comentado anteriormente, “Querría no quererte, o quererte mejor“.