Cómo hacer de la sencillez una obra maestra es algo que está al alcance de muy pocos.
Cómo lanzar un mensaje social con poesía es algo que está al alcance de muy pocos.
Cómo escribir letras inteligentes y plasmarlas con música de forma apasionada está al alcance de muy pocos.
dijous, 23 d’abril del 2015
dilluns, 20 d’abril del 2015
diumenge, 22 de febrer del 2015
El Viento del Norte
me quedo yo aquí dentro
refugio de los vientos
y de mis pensamientos
frio aliento del invierno
se agitan los ventanales
entre temblores y silbidos
palpitan mis dos oídos
al son de tus vendavales
aire que te escurres
vigoroso e inquietante
como los dos amantes
levantando los pajares
abres puertas y balcones
charlatán y fanfarrón
como un vulgar ladrón
a fuerza de tesón y golpes
mírame, viento del norte
peina esta cabeza loca
calla esta perdida boca
entre trigales puedo verte
háblame, dulce rumor
tumbado aquí te escucho
y de tu pluma a mi pecho
escribo un poema de amor
dilluns, 9 de febrer del 2015
Helena (J.M. Serrat)
i és que quan passa pel meu carrer
fins el geranis li cluquen l'ull.
L'aire es fa tebi amb el seu alè
i les llambordes miren amunt
sa pell morena.
Quan passa Helena.
Quan ella mira saps que la font
quan ella vol, la dóna.
Quan ella plora, saps què és el dol.
Quan ella calla, tot jo tremolo.
Quan ella estima, l'amor pren vol...
I entre teulades es gronxa el sol
i els passarells dels fils de la llum
miren gelosos com riu i es mou.
Color d'espera llarga i perfum
de lluna plena
la meva Helena
diumenge, 16 de novembre del 2014
dimecres, 29 d’octubre del 2014
El campanario
Corrió y corrió hacia
las escaleras del campanario, como poseída, sin mirar atrás, con la
ansiedad de llegar a tiempo hacia una crucial cita ahí en lo alto,
aunque quizás nadie le esperaba allí.
Subía cada escalón como
bocados da un famélico, agarrando con sus pequeñas manos las
descarnadas paredes de piedra de la torre, jadeando sin darse cuenta
y aspirando grandes bocanadas de aire, doblando sus rodillas cada
medio segundo para lanzar un nuevo impulso y dejar atrás otro
peldaño. Y en cada uno de ellos se dejaba algo de ella misma, y en
cada uno de ellos se quitaba un peso de encima, y como más subía
más ligero era su cuerpo y más deprisa se alejaba del suelo. Hasta
que empezó a saltar los escalones de dos en dos, de tres en tres,
hasta que creyó volar, creyó estar llegando al cielo, creyó que ya
nunca volvería a ras del suelo y sus piernas y su corazón la
elevarían hasta el infinito, por unos instantes creyó en Dios y en
el amor, creyó en la vida e incluso en la muerte.
El campanario sin embargo
era finito. Arriba, una enorme campana y dos más pequeñas coronaban
la torre. El aire corría a raudales entre las oberturas
semicirculares del piso superior, y le despeinaba su ya maltrecha
melena al mismo tiempo que secaba el sudor de su frente. Ella, con
las manos cortadas, las mejillas rojizas, y sus piernas temblando
como las hojas de los arboles colindantes al campanario, se apoyó
sobre uno de los ventanucos para recuperar el aliento, a la vez que
observaba hacia abajo.
La calma absoluta reinaba
en su privilegiada posición, y el ruido de la brisa acallaba el
ligero bullicio de toda la actividad inferior. Comprendió entonces la
necesidad de su huida hacia lo alto. Contempló toda esa pequeñez a
sus pies, las diminutas personas moviéndose en todas direcciones sin
aparente criterio, con sus cabecitas y sus preocupaciones dentro de
ellas. Pensó que apenas diez minutos antes ella pertenecía a ese
mundo caótico y superficial, su mundo al fin y al cabo, e incluso
quedó sorprendida del apego que sentía hacia él.
Decidió esperar allí
hasta que el primer estruendo de campana le estropeara el estado de
relajación al que había llegado, aunque pasadas las horas ese
sonido nunca llegó. Al anochecer, justo después de que el sol se
despidiera entre las colinas, cerró el puño derecho y golpeó lo
más fuerte que pudo a la campana más grande. Después empezó a
bajar los escalones de la torre muy despacito, cargando sobre sus
espaldas algunos de los lastres que había soltado durante la subida.
Otros sin embargo se quedaron para siempre en alguna parte de las
pedregosas e irregulares escalinatas del campanario.
Dedicado a todas las almendritas y a una en particular.
Dedicado a todas las almendritas y a una en particular.
dimarts, 21 d’octubre del 2014
You're a big girl now (Bob Dylan)
Our conversation was short and sweet
It nearly swept me off-a my feet
And I’m back in the rain, oh, oh
And you are on dry land
You made it there somehow
You’re a big girl now
Bird on the horizon, sittin’ on a fence
He’s singin’ his song for me at his own expense
And I’m just like that bird, oh, oh
Singin’ just for you
I hope that you can hear
Hear me singin’ through these tears
Time is a jet plane, it moves too fast
Oh, but what a shame if all we’ve shared can’t last
I can change, I swear, oh, oh
See what you can do
I can make it through
You can make it too
Love is so simple, to quote a phrase
You’ve known it all the time, I’m learnin’ it these days
Oh, I know where I can find you, oh, oh
In somebody’s room
It’s a price I have to pay
You’re a big girl all the way
A change in the weather is known to be extreme
But what’s the sense of changing horses in midstream?
I’m going out of my mind, oh, oh
With a pain that stops and starts
Like a corkscrew to my heart
Ever since we’ve been apart
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